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Archive for Febrero, 2008

El último guau

Lunes, Febrero 25th, 2008

el ultimo guau
Con tal de vender, la publicidad a veces llega a hacer cosas asombrosas, por ejemplo, un nuevo mandamiento, o sea, el onceavo: Quien no quiere a su perro no ama al prójimo.

Sácatelas.

Como quien dice si usted ama a su perro y éste fallece, es necesario cremarlo y darle cristiana sepultura en algún panteón para llevarle croquetas el 2 de noviembre. Pero se pone todavía peor si pensamos ¿Y todos los peces que mi mamá tiró por el WC la condenan a los mismísimos infiernos? ¿Y los gatitos que se murieron por atragantamiento de hueso y acabaron con inyección letal en la veterinaria? ¿Y nuestros perros que están enterrados en el rancho? ¿Y los pajaritos que acabaron en el jardín?

Y por último:

¿Entonces la Chikis que odia a los perros es una mala persona que finje ser mi mejor amiga, porque en realidad, en su inconsciente no ama al prójimo? Maldita Chikis.

Yo propongo que si el Dr. Solorio hace algún mandamiento que alude a su profesión en pro de vender, entonces cada uno de nosotros deberíamos de hacer lo mismo:

El mío es:

Quien hace folletos, no ama el medio ambiente.

Aquí descansa en paz… la ortografía

Miercoles, Febrero 13th, 2008

muertito1

Gabriel García Márquez siempre ha dicho lo siguiente:

“Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una”.

Llo no estoi de acuerdo con Gavriel por muchas rasones. Una: si tienes buena ortografia cuesta mucho travago poner errores. Dos: se be vien gacho. Tres: es mas complicado i difisil leer algo que tiene averrasiones como vurro, siego, hojo, cuchiyo de zierra. Cuatro: si quitan la ortografía, entonces ¿que van a estudiar los niños de primero a sexto de primaria?. Quinto: Habría que preguntarle a Gabriel si está dispuesto a volver a escribir “Sien años de zoledad”.

Otra cosa terrible contra la ortografía son los mensajitos del celular. Mi hermano José Ignacio es la persona más inteligente que conozco y mucho de eso, se lo debe a los millones de libros que ha leído. Pero él, que era mi ídolo, un día me mandó un mensaje que decía más o menos así: q onda sis, te mande un msj y no t encntre.

Chale. O sea, que yo ya estoy pasadísima de moda respetando los puntos, las comas, los acentos, las s,c,z, y usando con cuidado los puntos suspensivos que en exceso son espantosos. Pero bueno, mejor los dejo con las fotos del panteón de Amealco y ustedes decidan si se ve mal que a un muertito, lo enterremos de esa forma.

muertito 2

muertitos3

muertitos4

Y los vecinos del panteón, igual, si ponen un error, lo ponen dos veces para que hagan dudar al espectador.

vecino

En la próxima no hay falta de ortografía, pero el primero que encuentre algo raro, ganará algo, no sé qué todavía, tengo que pensarlo. Es una promo sospechosa, pero bueno, igual échenle un ojito.
muertita escondida

Es que.. es que… es que…

Jueves, Febrero 7th, 2008

pretexto

Víctima de la mercadotecnia, el ocio y la estupidez unidas, se me ocurrió comprar en WalMart un jueguito que se llama Pretextos. El ¿chiste? es que sacas una tarjetita, que te pone en una situación imaginaria muy incómoda y mientras contestas con un pretexto, tienes los dedos en un aparatito. Si los demás jugadores apachurran el botón rojo de que tu pretexto estuvo muy malo, te da un toque que puede ser leve o rudo. Bueno, no sé si me expliqué bien o no, pero esa es la onda del jueguito.

Lo malo está en descubrir quién es la gente que es buenísimo para poner pretextos. Yo, por ejemplo, soy bien taruga por no decir medio tarada, y empiezo a tartamudear y a decir algo que me acaba hundiendo. Pero a la mera hora esa estupidez me hace más confiable, ¿o no?

Pongamos por ejemplo que se juega esto en una oficina. Sin duda alguna, la persona que resulte mejor y más vivaracha para poner pretextos, va a ser de ahora en adelante, engañosa, truculenta, hábil y definitivamente, poco confiable cuando se trata de escuchar por qué llegó tarde, por qué no pudo venir a trabajar el viernes o por qué no se pudo concretar la venta.

Caso contrario, si tuviéramos un reclutamiento de diputados, senadores, vendedoras de Mary Kay, o de los que te integran a las pirámides de $, entonces sí, contrataríamos al ganador, o sea, al más lengua.

Bueno y no sé si sea un buen o mal pretexto, pero ya no tengo tanto tiempo de escribir como quisiera porque ¡ahora sí trabajo jajaja!, pero les agradezco a todos los que pasan por acá sus comentarios, siempre los leo y también estoy pegada a sus blogs gracias a Google Reader que resultó una forma muy efectiva de ver qué onda con todos. Beso y les advierto: si son buenos para los pretextos, mejor ni lo jueguen.